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Ser gai en el islam.

Artículo de Alejandro Eisenreuter, publicado en NacionGay.com.

:: Artículo ::
 
Los talibanes aplican la sharia en toda su brutalidad contra los gays.
 

 La Liga Árabe está compuesta por 24 países miembros, tienen en común su lengua, aunque dialectos hay muchos, su religión, la Islámica, y su política represora de la homosexualidad. Sólo en uno de estos 24 países repartidos en dos continentes, Egipto, la homosexualidad no es un delito. En la mayoría se paga con la cárcel el grave pecado de ser gay, pero en otros, caso de Yemen, Mauritania, Qatar, Iran o Afganistan la pena es la muerte.

Amnistía Internacional reconocía en su informe de 1999 violaciones de derechos humanos de los gays en todos estos países, también Egipto. Si legalmente te encarcelan, ilegalmente te torturan, te secuestran o te matan. El ACNUR concede etiqueta de refugiado político a todos los gays y lesbianas que huyen de estos países porque no tienen más remedio. Pero la situación puede ser peor.
En los comienzos de su existencia, 1945, los países de la Liga contaban con legislaciones heredadas de sus colonizadores ingleses y franceses, con códigos penales que castigaban la homosexualidad con penas que iban desde los tres meses a los tres años. Pero la mayoría han cambiado estos códigos, y para peor.
La llegada al poder en Irán en 1977 de los extremistas islámicos supuso un vuelco espectacular de la situación. Este rico país contaba con unas leyes europeas, bastante tolerantes con los gays: no estaban legalizados, pero tampoco perseguidos, ni mucho menos penalizados. Pero el integrismo chiíta (una de las dos sectas en las que se bifurca el islamismo, chiítas y sunitas) fue el pistoletazo de salida en una carrera para ver quien era más bestia e intransigente con los gays. Irán, el primer país convertido en república islámica que aplicaba la sharia, la ley del Corán, ganaba ese nefasto galardón. Pero ahora ha sido superado por Afganistán.

Este castigado país sufre una brutal guerra civil que ya dura 20 años, y desde hace cinco soporta el gobierno de unos fundamentalistas mentales llamados talibanes (curiosamente el nombre significa estudiantes) que han impuesto a sangre y fuego la sharia. Prohibieron la televisión, la radio, los ordenadores, cubrieron a las mujeres de arriba abajo con túnicas. En cuanto a los gays, nunca se ha visto nada igual.

En 1998, el 25 de febrero cinco hombres acusados de ser gays fueron aplastados por un tanque militar durante 30 minutos delante de cientos de ¿personas?, entre ellas el líder de estos fanáticos llamado Mohamed Omar. El 22 de marzo dos muchachos, Abdull Sami de 18 años y Bismullah de 22, que eran pareja y vivían en Herat, fueron aplastados por un pala excavadora hasta la muerte, por supuesto con el correspondiente auditorio vitoreando la gesta.
En el extremo opuesto de la barbarie se encuentra Egipto. Su legislación no es una maravilla y ni de lejos se puede comparar a la europea, pero en medio de tanta oscuridad es un rayo de luz. El artículo 269 de su código civil sólo recoge ofensas contra la moral pública, que a veces son usadas contra los gays, dependiendo del jefecillo de turno, pero reconoce la edad de consentimiento de gays, lesbianas y heterosexuales en los 18 años.
Algunos países como Yemen, Mauritana, y Qatar están debatiendo sobre cambiar su legislación por la ley islámica que solo contempla la muerte como pena para la homosexualidad. En ciertas partes de Somalia y Chad hay grupos de integristas que por su cuenta también aplican la sharia. Como el caso de las dos lesbianas condenadas a muerte en el Puntland, en Somalia, cuya situación legal aún es una incógnita.

Malaysia es el paradigma de persecución legal a los gays. No aplican la sharia, pero el artículo 377 de su código penal recoge penas de hasta 10 años de cárcel por “ofensas antinaturales”, título bajo el que cabe todo lo imaginable. Menos para ellos, claro, este mismo artículo castiga con 20 años de cárcel las relaciones homosexuales con penetración. Además el gobierno ha creado unos organismos locales llamados Badar Islámico que se encarga en cada barrio de denunciar “las actividades inmorales”.

En Brunei se castiga la homosexualidad con penas de 10 años de cárcel. Con tres años se penaliza en Túnez, Marruecos, Argelia, Irak, Kuwait. Cinco años en Siria y Jordania.
En Bangladesh y Pakistán contemplan por igual los actos homosexuales y los de zoofilia: ambos son condenados como actos contra natura con penas que pueden llegar a los diez años de cárcel. En ambos países los gays son perseguidos y tratados como enfermos con electroshock y otros tratamientos así de modernos y científicos.
El artículo 407 del código civil de Libia condena de 3 a 5 años las relaciones homosexuales, pero en 1973 (curiosamente con la llegada del coronel Gadaffi al poder) se realizó una reforma islámica, pero que es bastante más tolerante con los gays que la legislación anterior de origen italiano. Castiga las “ofensas públicas” y prohibe el acceso a las fuerzas armadas, pero no hay ninguna ley que condene la homosexualidad.
Por supuesto, en ninguno de estos países existe ninguna asociación gay, al menos que se sepa. Lo más parecido fue un intento de L. Faysal de montar una organización HIV en Argelia, ya prohibida y con Faysal en Francia exiliado.

 


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