El
retrato que muestra Harris del Doctor Lecter es muy real y
aterrador. Sus ojos
tremendamente vivos son de color castaño
claro, su voz puede sonar firme y suave a la vez, sus dientes
perfectamente alineados son pequeños y blancos. Es un hombre
maduro, pequeño y fuerte que se mueve con una gracia insólita
y en absoluto silencio. Tiene seis dedos en una mano, uno de
los casos raros de polidactilia en el que el dedo índice
aparece doblemente. Su sentido del olfato está excelentemente
desarrollado. Lo demuestra en El Silencio de los Corderos en
su primera reunión con la joven agente del FBI al olfatearla a
través de unos agujeros de su celda de cristal blindado y
adivinar así la marca de perfume que ella usa
habitualmente, a pesar de que ese día no se lo había puesto.
Antes
de su detención era un conocido psiquiatra y mecenas
en Baltimore, Maryland. Nació en una familia aristocrática en
Europa, y destaca en su infancia un gran trauma que padeció durante
la segunda Guerra Mundial al perder a su hermana. Se le han
atribuido catorce homicidios, aunque las autoridades
sospechan que probablemente haya otros.
Estos
son "los hechos" que Thomas Harris ha inventado, pero
¿ha tomado algún modelo real para caracterizar el lado oscuro
de Lecter? Harris raras veces da entrevistas y prefiere dejar
que su trabajo hable por sí solo. Se sabe que realizó algunas
pesquisas cuando escribía los libros en la Unidad de Ciencias
del Comportamiento del FBI (hoy denominada Unidad de Apoyo
a la Investigación). Allí aprendió de los perfiladores
datos concretos acerca de los hábitos y las características
asesinos en serie. Pero ¿cuánto tomó de los archivos del FBI
que le permitieron revisar y cuánto proviene de su propia
imaginación?
Ya que
el autor no nos dirá nada sobre esto (y francamente,
¿qué autor lo hace?), quizás podamos construir un perfil con
lo que sabemos sobre Lecter que aparece mencionado en las
novelas, no en la versión cinematográfica, y compararlo
con otros asesinos en serie verdaderos.
Hannibal
el Caníbal
Para la creación de James
Gumb (el asesino transformista del Silencio de los
Corderos, más conocido como Búfalo Bill), Thomas Harris se
basa claramente en varios asesinos en serie reales, por
ejemplo en Ed Gein, quien también sirvió como modelo
para Norman Bates en la película Psicosis.
Gein
vivió en Wisconsin en los años 50. Era un hombre
tranquilo e introvertido, que llevaba desde su infancia la
cicatriz de una madre demasiado autoritaria. Su máxima
ilusión, antes de pensar en el crimen, era poder realizar una
operación de cambio de sexo, pero temiendo el rechazo absoluto
de su madre y del pequeño pueblo en donde residía, se decidió
por confeccionar un traje con piel de mujer. Gein, como el
Búfalo Bill de la novela, asesinaba mujeres, les quitaba la
piel, las secaba y las cosía para vestirse luego con ellas.
Además, como bien retrata la película, ambos aprovechaban los
restos de las pieles para hacer máscaras, lámparas y
pulseras.
Harris
también usó el
modus operandi de Ted Bundy en
la creación de James Gumb, por el hecho que Bundy llevaba una
escayola falsa en su brazo simulando una rotura. Atraía a sus
víctimas pidiéndoles ayuda para mover algún objeto pesado y
cuando lograba atraerlas a un lugar aislado las atacaba. James
Gumb usa en el libro la misma estratagema.
En la
creación de Hannnibal Lecter, Harris también podría
haber reflejado prácticas de verdaderos antropófagos. David
Sexton, autor de The Strange World of Thomas Harris:
Inside the Mind of the Creator of Hannibal Lecter, escribe
que Harris una vez dijo a un bibliotecario en su ciudad natal,
Cleveland, Mississippi, que Lecter había sido en parte
inspirado por un asesino llamado William Coyne, quien
se había escapado de la cárcel en 1934 y terminó cometiendo en
Cleveland actos de canibalismo y varios asesinatos. Las
proezas de Coyne eran una especie de leyenda local cuando
Harris era adolescente, y podrían haber plantado la semilla de
Lecter en la mente del autor. Sexton también sugiere otro
modelo, que puede ser el asesino galés Jason Ricketts,
quien asesinó y destripó un guardia en la prisión de
Cardiff.
En marzo
1990, la ciudad de Tokio suspiró de alivio cuando Tsutomu Miyazaki confesó el secuestro, el asesinato, y
la desmembración cuatro niñas de edad preescolar en 1988 y
1989. Miyazaki, de veintiséis años, procedía de una familia
respetable japonesa de clase media, lo que hizo sus crímenes
aún más sobresalientes en un país no acostumbrado a este tipo
de atrocidades. Miyazaki era un hombre solitario que trabajaba
en una imprenta. Había nacido con una deformidad en las manos
y no podía girar sus palmas hacia arriba o agarrar objetos
fácilmente. Confesó haber cocinado las manos de una de sus
víctimas haberlas comido.
Como describen Robert Ressler y Tom Shachtman
en su libro I Have Lived in the Monster, Miyazaki se
burló de las familias de sus víctimas durante sus matanzas
escribiéndoles cartas y firmándolos con un nombre femenino "Yuko Imada", que literalmente quiere decir "Ahora
tengo el valor" pero es también un juego de palabras japonés
de "Ahora te lo diré".
Harris
podría haber tenido alguna inspiración de este
aficionado al canibalismo japonés, pero probablemente no
mucha. De todas las matanzas mencionadas en las novelas,
ninguna de las víctimas de Lecter son niños. De alguna manera
se puede relacionar la polidactilia de Lecter con la
deformidad de Miyazaki, pero la condición de Lecter nunca es
descrita como una desventaja, mientras las manos de Miyazaki a
veces lo hacían ser el objeto de burla y podrían haber sido el
detonante que lo condujo más rápidamente a la locura.
Por otro
lado, los crímenes de Miyazaki salieron a luz en
1990 y Lecter hizo su primera aparición en el Dragón
Rojo dos años antes. Resulta improbable que el japonés
fuese una fuente directa para la creación de Lecter. Además,
Miyazaki no encaja demasiado en la personalidad de nuestro
psiquiatra, sino que más bien sería el tipo de víctima hacia
la que Lecter apuntaría.
El asesino de Milwaukee Jeffrey Dahmer ha
sido sugerido como otro modelo posible para Lecter. Dahmer,
quien
asesinaba a jóvenes homosexuales, además desmembraba y
comía parte de sus víctimas. En una ocasión confesó que el
hecho de consumir carne joven le proporcionaba una erección
continua y lo mantenía de buen humor. Como Gein, estaba
fascinado por algunos miembros del cuerpo de sus víctimas y le
gustaba experimentar con las distintas maneras de
conservarlas. En alguna ocasión guardó los genitales en
recipientes con formol e hirvió la carne de los cráneos, que
posteriormente pintaba de color gris para que pareciesen
cuencos.
Pero
como Miyazaki, Dahmer entró en titulares después de la
primera aparición pública de Hannibal Lecter, por lo tanto es
muy improbable que Harris supiese de él cuando creó a su
personaje. Dahmer era un caníbal más entregado que el asesino
japonés, y podría haber proporcionado alguna inspiración para
Lecter en los libros posteriores, pero la víctima típica de
Dahmer no encaja con la de nuestro asesino de ficción. Dahmer
mataba a hombres jóvenes y Lecter prefiere a hombres maduros.
Otra fuente posible para Lecter es el asesino en serie ruso
Nikolai Dzhurmongaliev quien quiso librar el mundo
de prostitutas y eliminó a 47 mujeres antes de ser detenido.
Aunque el género de sus víctimas preferidas no encaje con las
de Lecter, Dzhurmongaliev compartió su gusto por una comida
bien cocinada. El ruso preparaba platos típicos con sus
víctimas y se los servía a sus amigos. Dzhurmongaliev
compartía además la misma calma y aire de persona
excepcionalmente tranquila que el Doctor, aunque Thomas Harris
nunca ha mencionado que conociese la existencia de este
asesino.
Otro ruso, Andrei Chikatilo,
fue en su momento apodado el "Hannibal Lecter ruso" en virtud del amplio número
de crímenes que cometió. Cincuenta y tres jóvenes y niños de
ambos sexos fueron asesinados con sus manos, y el canibalismo
era parte de su firma. Descrito como un hombre de maneras
suaves y un poco afeminado, Chikatilo se mantuvo activo desde
finales de los años setenta al principio de los noventa. En
este caso tampoco la victimología corresponde a la del
psiquiatra. El Lecter aristócrata nunca mataría simplemente
para alcanzar el orgasmo, como lo hacía Chikatilo. Si
recordamos su actitud hacia Miggs, su vecino de celda
en el Psiquiátrico Penitenciario de Baltimore, vemos que
Lecter odia la vulgaridad y la falta de educación. Cuando
Miggs arroja semen a Clarice Starling, Lecter se muestra
indignado y desolado por ese comportamiento. Al día siguiente
Miggs es hallado muerto en su célula, por haberse tragado su
propia lengua. Cuando Starling pregunta al doctor si él es
responsable, Lecter ignora la pregunta de manera muy
significativa.
Harris
seguramente podría haber tenido en mente a Albert
Fish cuando reunía información para sus libros. Fish era
un anciano asesino de niños que cometía actos de canibalismo,
no por satisfacción sexual sino por el gusto de la carne
humana y el placer de cocinarla. En una ocasión confesó que
nunca había comido ningún pavo asado que supiese ni la mitad
de bien que un niño gordito…
En las
novelas, también Lecter tiene todas las habilidades
de un chef de cocina francesa y comparte el mismo gusto por la
carne que el anciano asesino en serie. A pesar de esto,
ninguno de los caníbales mencionados aquí se asemejan al
perfil del elegante y exquisito Hannibal Lecter.
El perfil de Lecter
Para realizar el perfil de
Hannibal Lecter, no debemos hacer caso al carácter vivo que
Thomas Harris ha descrito en sus libros ni a la representación
glacial de Anthony Hopkins en las películas el
Silencio de los Corderos y Hannibal. En cambio
debemos tratar a Lecter como lo haría el FBI, considerándolo
un “UNSUB”, un sujeto desconocido.
Un perfil útil no está basado en lo que el perfilador
espera (un sociópata, un esquizofrénico paranoide, etc.), sino
en las evidencias que se tiene (la escena crimen, autopsias,
victimología, etc). Sabemos por los libros que Lecter ha
matado al menos catorce veces, y Harris ha descrito estas
matanzas de forma diversa, unos con grandes detalles y otros
con simples referencias. Examinando las escenas del crimen
podemos ser capaces de obtener algunas pistas en cuanto a sus
orígenes.
Durante la primera visita de Clarice Starling con el Doctor
Lecter en el Silencio de los Corderos, Lecter se burla
del sistema de clasificación de los asesinos múltiples del
FBI: " …casi toda la psicología es pueril, agente Starling,
y la que se practica en Ciencias del Comportamiento se halla
al nivel de la frenología. La psicología para empezar cuenta
con un material de muy pobre calidad. Vaya a la facultad de
psicología de cualquier Universidad y observe a los
estudiantes y al profesorado: pedantes aficionados a los
seriales radiofónicos y fanáticos con grandes carencias de
personalidad. Los cerebros más subdesarrollados de toda la
institución universitaria. Organizado y desorganizado; debió
ocurrírsele al bedel.”
A pesar
de la pobre opinión del doctor de este método, la
Brigada de Investigación Criminal lo clasificaría como un
asesino organizado porque sus escenas de crimen muestran que
tenía un plan premeditado y que lo llevó a cabo. El asesinato
de Investigador italiano Rinaldo Pazzi en Hannibal,
por ejemplo, tuvo una extraordinaria planificación a la hora de
reproducir con exactitud el ahorcamiento, idéntico al que uno
de los antepasados de Pazzi había sufrido en la Edad Media.
Lecter generalmente pasa algún tiempo con sus víctimas y
charla con ellas, que es otra característica de un asesino
organizado. También saborea la experiencia con la que lleva a
su fin la fantasía, que es el principal motivo para todo el
asesinato múltiple.