Aunque
hayan aprendido que el robar es malo, los niños mayores y
los adolescentes roban por varias razones. Un joven puede robar para
tener cosas iguales a las de su hermano o hermana, quien
aparentemente es favorecido con regalos y cariño. Algunas veces, un
niño puede robar como muestra de valentía ante sus amigos, o para
hacer regalos a su familia o amigos o para ser más aceptado por sus
pares. Los niños pueden también robar por el temor a una
dependencia; ellos desean no tener que depender de nadie, de manera
que roban lo que necesitan.
Los padres deben de
preguntarse si es que el niño ha robado por
la necesidad de recibir mayor atención. En tales casos, el niño
puede estar expresando ira o tratando de "cobrárselas" con sus
padres y el objeto robado se convierte en un substituto de amor o
afecto. Los padres deben de hacer un esfuerzo y darle más
reconocimiento al niño como miembro importante de la familia.
Si los padres toman
las medidas adecuadas, en la mayoría de los
casos el robo cesa según el niño va creciendo. Los psiquiatras de
niños y adolescentes recomiendan que cuando los padres se den cuenta
de que su niño ha robado, ellos:
- le digan al niño
que robar es malo
- ayuden al adolescente a pagar o a devolver el objeto robado
- se aseguren de que
el niño no se beneficie del robo bajo
ninguna circunstancia
- eviten sermonearle,
pronosticar el mal comportamiento futuro, o el decir que ahora
se le considera al niño un ladrón o una
persona mala
- hacerle claro que su comportamiento es totalmente inaceptable
dentro de las costumbres familiares y de la comunidad.
Una vez que el niño ha pagado o ha devuelto la mercancía robada,
los padres no deben de traer de nuevo el caso, de manera que el niño
pueda comenzar "en limpio" otra vez.
Si el robo es persistente
y está acompañado de otros problemas de
comportamiento o síntomas, el robar puede ser una señal de problemas
serios en el desarrollo emocional del niño o problemas en la
familia. Los niños que roban repetidamente tienen dificultad para
confiar en los demás y para establecer buenas relaciones con otros.
En vez de sentirse culpables, ellos culpan a otras personas por su
comportamiento y le echan la culpa a los demás alegando que, "ya que
ellos se niegan a darme lo que necesito, yo lo tomo". Estos niños se
beneficiarían de una evaluación por un psiquiatra de niños y
adolescentes.
Al tratar a un niño que roba persistentemente, el psiquiatra de
niños y adolescentes evaluará cuáles son las verdaderas razones por
las cuales el niño tiene una necesidad de robar y desarrollará un
programa de tratamiento. Algunos aspectos importantes del
tratamiento son el ayudar al niño a aprender a establecer una
relación de confianza, y el ayudar a la familia para que apoye al
niño en una trayectoria más saludable de desarrollo.
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